De nuevo sentado en esta
misma piedra. Acabo de regresar del exilio, de horribles guerras en sitios
lejanos, tan lejanos que ni siquiera sabía que existían. El cuerpo viene
magullado, el corazón fatigado y la mente turbada.
Regreso a mi hogar, a esta
casa que me albergó tantos años, en un reino, Castilla, que ni si quiera existe
ya, que sólo aparece en apergaminados libros de historia. Fuera del tiempo y
del lugar, quizá tampoco mi existencia sea real, por más que me afane en
gritar: ¡¡¡ESTOY AQUÍ!!!
Los amigos, los pocos que
existieron, se fueron a lugares más cálidos y cómodos, y mis viejas glorias recorren
este páramo infinito. Alfonso, no se puede luchar contra los elementos, ¿es que
no has aprendido la lección? Alguna vez te sentiste poderoso, yo te di tu fuerza,
te doté de herramientas mentales para que el viaje fuera más placentero, pero tu
alma era rebelde, en lo más profundo de tu ser, se desencadenó una profunda
lucha que no has sabido aplacar con el paso del tiempo.
Conozco perfectamente lo que
te aflige ahora, has visto horrores que otras personas directamente no habrían
soportado, muriendo de espanto o, en el mejor de los casos, quedando
traumatizadas de por vida. Sin duda eres uno de los nacidos bajo el signo del
Toro, sensible y fuerte al mismo tiempo, tentando por los placeres de la vida
sobre los que debes ejercer una continua represión, incomprendido en muchos de
tus ideales, los cuales, la mayoría de los seres que se arrastran por el suelo,
no son capaces ni si quiera de intuir. Venus, tu estrella, te hace sentirte atraído
por la sensualidad y eso, a veces ha sido, tu perdición.
Alfonso debes comprender que
se puede llevar el burro a la fuente, pero no se le puede obligar a beber. No eres el Cid
Campeador, ni puedes hacer prodigios propios de un Ser superior. Has intentado sacar
a gente del pozo, pero reconoce que el pulso te ha temblado, quizá superado por
la empresa que tenías que atender y ese temor ha estado a punto de costarte una
caída hacia esas aguas oscuras. No te lo digo en tono de crítica, no te lo
pusieron nada fácil, el que se ahogaba en el pozo no sólo no te ofrecía su
mano, si no que tiraba de ti hacía abajo.
Te has criado en una familia
ejemplar, gente sencilla pero firme en sus ideas, y sobre todo generosos, gente
que da más de lo que espera, con unos
ideales, que equivocados o no, cumplen todos los días. A veces has criticado su
tozudez, pero nunca olvides que eres un afortunado y cuando pase el tiempo, lo
verás claro. Sabes que tienes un ángel de la guarda que cuida de ti, que muchas
veces te ha tendido la mano cuando estabas en el desierto de la desesperación.
No es fácil ser así, tu
sufrimiento ha sido inmenso, los seres con mayor capacidad aman, ríen y aman en
cantidades tan elevadas que harían explotar el corazón, si ese caudal corriera
por la vena de los otros. Pero el Ser Supremo da a cada uno lo que puede soportar,
no lo olvides, y ante todo, no te enfades con los niños, son sólo eso niños,
que viven en su mundo de fantasía, pero que la mayoría de las veces, sólo
sienten miedo y lo único que buscan es protección, sin entrar en otras
consideraciones.
Deja que jueguen, cuando
maduren, se darán cuenta de cosas que tu ahora sabes, pese a que cuando llegue
ese momento, tu, quizá, ya no estés en este mundo. Dialoga con ellos, respétalos,
pero no te frustres si no te entienden, simplemente no son capaces.
Tienes la arrogancia de las
personas de buen corazón, tu alegría vital, pese a todo es enorme, porque tu
amas la vida, la amas en todos sus aspectos, la muerte te ha tentado tantas
veces, que ahora te agarras a la vida con todas las fuerzas. Pero esa actitud
hará que los niños te tachen de arrogante, repito, perdónaselo, ellos todavía
no han alcanzado un grado elevado de reflexión ni de abstracción mental y te
miraran con desprecio e incomprensión.
Y ahora, debo irme, he
reparado tu armadura, y he vuelto a afilar tu espada, toma mi consuelo en tu
pecho. El futuro te reserva una gran sorpresa, ahora no puedo adelantarte en qué
consiste, pero será lo que te merezcas, porque, al final, el tiempo da a cada cuál
lo que se merece y puede asumir, y para acabar, conociendo tu afición por los
coches, te digo que no todo el mundo puede conducir un Ferrari ;)
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