viernes, 19 de abril de 2013

Ferrari


De nuevo sentado en esta misma piedra. Acabo de regresar del exilio, de horribles guerras en sitios lejanos, tan lejanos que ni siquiera sabía que existían. El cuerpo viene magullado, el corazón fatigado y la mente turbada.

Regreso a mi hogar, a esta casa que me albergó tantos años, en un reino, Castilla, que ni si quiera existe ya, que sólo aparece en apergaminados libros de historia. Fuera del tiempo y del lugar, quizá tampoco mi existencia sea real, por más que me afane en gritar: ¡¡¡ESTOY AQUÍ!!!

Los amigos, los pocos que existieron, se fueron a lugares más cálidos y cómodos, y mis viejas glorias recorren este páramo infinito. Alfonso, no se puede luchar contra los elementos, ¿es que no has aprendido la lección? Alguna vez te sentiste poderoso, yo te di tu fuerza, te doté de herramientas mentales para que el viaje fuera más placentero, pero tu alma era rebelde, en lo más profundo de tu ser, se desencadenó una profunda lucha que no has sabido aplacar con el paso del tiempo.

Conozco perfectamente lo que te aflige ahora, has visto horrores que otras personas directamente no habrían soportado, muriendo de espanto o, en el mejor de los casos, quedando traumatizadas de por vida. Sin duda eres uno de los nacidos bajo el signo del Toro, sensible y fuerte al mismo tiempo, tentando por los placeres de la vida sobre los que debes ejercer una continua represión, incomprendido en muchos de tus ideales, los cuales, la mayoría de los seres que se arrastran por el suelo, no son capaces ni si quiera de intuir. Venus, tu estrella, te hace sentirte atraído por la sensualidad y eso, a veces ha sido, tu perdición.

Alfonso debes comprender que se puede llevar el burro a la fuente, pero no se  le puede obligar a beber. No eres el Cid Campeador, ni puedes hacer prodigios propios de un Ser superior. Has intentado sacar a gente del pozo, pero reconoce que el pulso te ha temblado, quizá superado por la empresa que tenías que atender y ese temor ha estado a punto de costarte una caída hacia esas aguas oscuras. No te lo digo en tono de crítica, no te lo pusieron nada fácil, el que se ahogaba en el pozo no sólo no te ofrecía su mano, si no que tiraba de ti hacía abajo.

Te has criado en una familia ejemplar, gente sencilla pero firme en sus ideas, y sobre todo generosos, gente que da más de lo que espera,  con unos ideales, que equivocados o no, cumplen todos los días. A veces has criticado su tozudez, pero nunca olvides que eres un afortunado y cuando pase el tiempo, lo verás claro. Sabes que tienes un ángel de la guarda que cuida de ti, que muchas veces te ha tendido la mano cuando estabas en el desierto de la desesperación.

No es fácil ser así, tu sufrimiento ha sido inmenso, los seres con mayor capacidad aman, ríen y aman en cantidades tan elevadas que harían explotar el corazón, si ese caudal corriera por la vena de los otros. Pero el Ser Supremo da a cada uno lo que puede soportar, no lo olvides, y ante todo, no te enfades con los niños, son sólo eso niños, que viven en su mundo de fantasía, pero que la mayoría de las veces, sólo sienten miedo y lo único que buscan es protección, sin entrar en otras consideraciones.

Deja que jueguen, cuando maduren, se darán cuenta de cosas que tu ahora sabes, pese a que cuando llegue ese momento, tu, quizá, ya no estés en este mundo. Dialoga con ellos, respétalos, pero no te frustres si no te entienden, simplemente no son capaces.

Tienes la arrogancia de las personas de buen corazón, tu alegría vital, pese a todo es enorme, porque tu amas la vida, la amas en todos sus aspectos, la muerte te ha tentado tantas veces, que ahora te agarras a la vida con todas las fuerzas. Pero esa actitud hará que los niños te tachen de arrogante, repito, perdónaselo, ellos todavía no han alcanzado un grado elevado de reflexión ni de abstracción mental y te miraran con desprecio e incomprensión.

Y ahora, debo irme, he reparado tu armadura, y he vuelto a afilar tu espada, toma mi consuelo en tu pecho. El futuro te reserva una gran sorpresa, ahora no puedo adelantarte en qué consiste, pero será lo que te merezcas, porque, al final, el tiempo da a cada cuál lo que se merece y puede asumir, y para acabar, conociendo tu afición por los coches, te digo que no todo el mundo puede conducir un Ferrari ;)



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