viernes, 2 de enero de 2009

Castilla

Hace un día soleado, no obstante el viento es cortante..."como siempre aquí" pienso.

La subida a lo alto del castillo me hizo no obstante acelerar el pulso y la respiración...La vista desde aqui es magnifica. Distraido mirando el inmenso llano que se rinde a los pies de la fortaleza, una voz me saca de mis pensamientos:

- "sólo quedan 4 piedras mal puestas", "los de la oficina de turismo no veas si exageran lo que puede verse aqui" -dice mi compañero mientras enciende un cigarro con dificultad por las fuertes ráfagas de viento, que como castigo a sus palabras, hacen que su cigarrillo salga volando y se pierda en el antiguo foso que daba entrada al castillo

-¡mierda! era el último- gritó.
El comentario de mi amigo resonó en mi cabeza, y como la chispa que enciende la paja seca, provocó una serie de pensamientos...

Muchas de mis salidas turísticas se han desarollado por tierras castellanas, es un sitio por donde me gusta viajar pero siempre me hacen volver a casa con cierta melancolia. Pateando sus calles, visitando sus iglesias y catedrales, ascendiendo a sus castillos, muchos de ellos en ruinas puedo ver lo injusta que puede ser la historia y lo cruel de esa ficción a la que llamamos Tiempo.
El observador inexperto y/o iletrado al igual que el niño, sólo verá lo que la intemperie, los años, y la actividad y/o brutalidad humana han dejado en pie, pero más alla de las piedras, las casas y los paisajes, llega un murmullo que resuena en el aire como una melodia eterna y que nos recuerda lo que esta tierra fue.

Tierra extrema con inviernos heladores, de noches largas y oscuras y veranos abrasadores en donde, con frecuencia, la sequia deja su impronta de muerte y polvo. Es este fuerte clima lo que imprime a sus habitantes su carácter duro y resignado y por lo que las tropas castellanas fueron famosas como las más resistentes y sacrificadas.
Castilla fue heredera moral del gran Imperio Romano y a lo largo de los siglos luchó por extender sus dominios , su cultura, su lengua y su religión. Fue temida y admirada a partes iguales, su poder económico y militar propiciaba la envidia de paises y reinos vecinos.
Dentro de la península fue creciendo incorporando territorios vecinos. Esta adhesión no se produjo por la fuerza, sino que los pequeños reinos viendo la oportunidad de contribuir a una empresa mayor, ayudaron con ahinco y tesón a la grandeza de Castilla primero, y a la de España después, como algo propio, abandonando antiguas posturas antagónicas.

Castilla fue el embrión de España, de sus fuertes cimientos nació una nación que ha llegado hasta nuestros días.Sería muy complicado describir en pocas palabras lo que se forjó en esta tierra. La cultura occidental debe mucho a los grandes escritores, pintores y gente del saber que nacieron aquí.Como producto de este explendor cultural han llegado hasta nuestros días miles de obras( y las que se perdieron) ya sean en papel, lienzo, oro, tela o granito que sorprenden por su belleza y perfección a todo aquel que tiene la suerte de contemplarlas.

De su grandeza se desprendía su magnificencia.Castilla no ha sido ni es tierra excluyente, todo aquel que vivió y y trabajó en su lecho fue tratado como un castellano sin más consideraciones. Y es quiza por este carácter generoso y fiel por lo que el tiempose ha cebado cruelmente con su nombre. Hoy día pequeños territorios que en su día formaron parte voluntariamente de este gran proyecto, claman por una independencia moderna, que enrojecería por pretenciosa y futil a sus antepasados y que no se basa más que en el odio al vecino y en una descarada manipulación del pasado. Porque si alguna independencia fuera legítima en la piel de toro sería la de Castilla. Pero no, muy al contrario, Castilla tierra generosa y coherente supo sacrificar su nombre por construir un país conforme a los nuevos tiempos sin hacer reivindicaciones absurdas o pretender ser lo que nunca fue...

Nada muere mientras se mantengan los recuerdos en el corazón. Por eso, desde lo alto de esta torre en ruinas, contemplando el majestuoso paisaje, no puedo dejar de sentir una gran emoción por encontrarme en un lugar tan señalado, aún sabiendo que esos dias de gloria quizá no vuelvan más.

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