miércoles, 20 de febrero de 2013

PRÓLOGO


Dudo. A veces uno teme remover los sentimientos, y poco a poco trata de enterrarlos bajo dos metros de tierra o sacarlos fuera a ver si el viento se los lleva a lugares lejanos donde no podamos verlos.

El motivo de este escrito es incierto. No sé de donde parto, ni adónde voy. Tampoco me importa quien pueda leerlo o las conclusiones que se saquen del mismo. Quizá lo que narre no sea ni si quiera verdad, o tan sólo una aproximación a la misma.

Al escribir sobre sentimientos, se produce un efecto de “congelación”, por el  que se asegura que cuando volvamos a leerlos, estos serán siendo los mismos sobre el papel, aunque nosotros no queramos o no podamos reconocerlos ya en nuestra cabeza. Muchas veces al releer ciertos escritos, he llegado a sentir una especie de vergüenza o incluso extrañeza por cosas que yo mismo había escrito poco tiempo atrás.

La línea que separa las obsesiones de las pasiones o de los amores es a veces muy sutil. Los mecanismos de nuestro cerebro, de nuestro corazón y de nuestra alma (para aquellos que crean en ella) son directamente desconocidos.

Partimos de la base que enamorarse es un acto de pura irracionalidad, incluso para las mentes más racionales y pausadas. Siempre creí poder controlar el ritmo de mis pies, la dirección de mis pasos, pero la realidad ha sido otra distinta.

Miles de tópicos sobre el amor y el desamor se agolpan en la cabeza. Todo el mundo, en mayor o menor medida lo ha sufrido alguna vez y por eso es un tema sobre el que todos pueden opinar. Así, oyes con frecuencia frases como “esa mujer no te interesa”, “ella nunca te quiso de verdad”, “es una persona egoísta que sólo busca su interés”, etc. Da igual si estas frases son ciertas o no.

Para mí, los fantasmas peores no son esos. La peor sensación que me queda es la de no haber podido cambiar una realidad. Es evidente que ella no era una persona con estabilidad emocional, que me mostró una cara difícil de mirar y que sobre todo, no quiso cambiar ni un ápice su “modus vivendi”. No quiso o no pudo o lo que es peor, no tuvo estímulo suficiente para hacerlo. Así, uno a veces se recrimina ciertas cosas, y le queda la terrible sensación de tiempo perdido que es una falsa sensación, ya que nunca el tiempo es perdido, como dice la canción.

Dejar de amar no es posible. Si se ha amado de verdad el sentimiento sólo se entierra. Se puede olvidar, quizá. Ella lo hará antes, yo lo haré después.
Me niego a creer que haya personas que sean como vórtices, como agujeros negros que absorben todo lo que se encuentra a su alrededor, que contagian su “locura” a los que le rodean, pero sí creo que el maltratado, se vuelve maltratador. El cazador es cazado, la oveja se come al lobo.

Con estas premisas tratare de contar una historia, y quiero dejar claro de nuevo que no lo hago por despecho, ni por odio, ni por oscuros motivos. Mi sentimientos hacia ella son positivos pese a todo, yo la conozco bien, al igual que ella a mí, quizá solo sean fruto de un delirio pero yo he sentido una conexión especial, y aunque no pueda verla más, se algo que nadie sabe.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

siempre es admirable ver como un hombre saca a relucir sus sentimientos, y admite cosas que otros negarian, mucho animo!

Anónimo dijo...

Nunca podemos cambiar la realidad de las.cosas ni.mucho.menos cambiar a las prsonas pk.stas nunca.cambian.Nunca se pierde el.tiempo; porque de.todo se aprende y son experiencias que nos.hacenmadurar y a la vez nos aclaran lo que realmente queremos en la vida. Decirte que si se deja de amar...creeme que si. Lo que siempre.quedara en nosotros es el recuerdo de lo.vivido y eso nunca lo olvidaremos.Centrate en recuperarte tu...ella ya da igual.

Fdo: una chica que sabe de lo que habla y que a pesar de la distancia, siempre intentara ayudarte.